Boggarts

Estos duendes domésticos parecen estar emparentados tanto con los bogies como con los brownies, aunque son mucho más maliciosos que los bogies y, desde luego, no tan serviciales como los brownies.

Su apariencia delata el parentesco con bogies y brownies. Son pequeñas criaturas semejantes a gnomos vestidos con ropas andrajosas, sucios y peludos, torpes con las manos y los pies.

La presencia de un Boggart en una casa o granja se nota por una proliferación de pequeños percances y ruidos persistentes durante la noche. Vuelcan las jarras de leche, rompen las cuerdas de las persianas, impiden que las gallinas pongan huevos, asustan a los gatos, hacen ladrar a los perros, dan portazos, dejan abiertos los grifos, atascan las cañerías, apagan las velas y despiertan a los niños dormidos pellizcándoles la nariz.

El problema es que nadie ha descubierto la manera de mantenerlos a raya o librarse de ellos. Muchas familias afectadas por ellos no han tenido más remedio que mudarse a otra casa. Y la mudanza debe hacerse a toda prisa y sin muchas discusiones previas, pues si no, los Boggarts se enterarán y se introducirán en el camión de mudanza.

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