Cluricaun

Duendes de las bodegas, que parecen diminutos posaderos vestidos con delantales, calzas, pantalones cortos, camisa blanca y zapatos de hebilla de plata.

Viven en las bodega de las casas y posadas. El cluricaun no causa problemas en un establecimiento bien manejado, limitándose a tomar una parte de la comida y bebida disponible. Pero en los malos bares y hoteles devora las provisiones y se traga tales cantidades de bebida, que pronto lleva al establecimiento a la ruina.

En las casas privadas, cuyos propietarios son demasiado aficionados al vino, lo más probable es que el cluricaun imite al señor de la casa y consuma enormes cantidades de las mejores reservas, haciendo que el amante dela bebida se rasque la cabeza asombrado al comprobar la cantidad de botellas vacías que guarda en la bodega.

El peor problema de los cluricauns es que pueden convertirse en borrachos de la peor especie. En estos casos, en la casa se oyen constantemente botellas rotas, ruidos y canciones de taberna, y un tumulto general en la bodega. No hay manera de controlar a un cluricaun, y la única solución es que el propietario de la casa renuncie a sus bebidas alcohólicas, cortándole así el suministro. Después de un periodo de abstinencia, el cluricaun buscará una bodega más hospitalaria.

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