El respeto por la naturaleza de la magia celta

La principal característica de la magia celta es la reverencia por la naturaleza. Cada riachuelo, piedra, árbol y flor tienen un nombre y una personalidad, y todas ellas son sagradas. Estudiaban los movimientos de los animales para extraer de ellos profecías. Creían que las corrientes de agua eran los santuarios de la diosa celta de la fertilidad. Se otorgaba a los objetos naturales y a los animales una sabiduría y conocimiento que hoy no tienen, y mediante la magia celta podemos aprender un lenguaje donde, de nuevo, los seres humanos podemos sintonizar con el flujo y las mareas de la naturaleza.

Cada riachuelo, piedra, árbol y flor tienen un nombre y una personalidad, y todas ellas son sagradas.

Existe la creencia fundamental de que la persona debe establecer un lazo con la tierra bajo sus pies antes de poder trabajar con la magia celta. Una buena manera de establecer este vínculo con la tierra es aprender la magia de los árboles. Para establecer este vínculo de forma especialmente fuerte, la persona puede meditar mientras está sentada, con la espalda apoyada en el tronco de un árbol. E imaginar que el tronco del árbol y el tronco del propio cuerpo son uno, y que la energía de la columna vertebral continúa bajo la tierra, a través de las raíces del árbol.

En magia celta, cada árbol tiene su propio carácter y propósito vital. El Sauce, por ejemplo, lo plantaban cerca de las casas para proteger el hogar contra los elementos hostiles. También los animales eran importantes guías mágicos. Existen por toda Gran Bretaña un gran número de lugares históricos que están relacionados con el pasado mágico celta, entre ellos destacan las figuras inscritas en las colinas.

Existe la creencia fundamental de que la persona debe establecer un lazo con la tierra bajo sus pies antes de poder trabajar con la magia celta.

Un dibujo frecuente en estas colinas era un caballo blanco. El dibujo más conocido es el Caballo Blanco de Uffington en Berkshire, Inglaterra. Se cree que este caballo fue tallado por los celtas en el siglo I antes de Cisto. Su propósito no está claro, muchos estudiosos de las tradiciones celtas afirman que el Caballo Blanco de Uffington puede utilizarse astrológicamente, y otros creen que era un lugar sagrado donde se reunían las tribus. También existe la leyenda de que si una persona está de pie ante el ojo del caballo y gira tres veces en el sentido de las agujas del reloj - con los ojos cerrados y pensando un deseo - este se cumplirá en el plazo de siete días, siete semanas, siete meses o siete años.

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