El regreso de la chica de Petrovka

Cuando a principios de los años setenta el actor británico Anthony Hopkins firmó un contrato para interpretar uno de los principales papeles de la versión cinematográfica de La chica de Petrovka, de George Feifer, recorrió en vano las librerías de la Charing Cross Road londinense en busca de un ejemplar de la novela. Un tanto frustrado, entró en el metro de Leicester Square para volver a casa. Y allí, en un banco de la estación, encontró un ejemplar del libro, al parecer olvidado por otro pasajero.

"¿Será este", preguntó Hopkins, dándole el suyo, "con notas garabateadas en los márgenes?"

Dos años más tarde, Hopkins estaba en Viena trabajando en la película cuando recibió la visita del autor del libro, George Feifer, quien le dijo que no tenía ningún ejemplar de éste porque había dado el último a un amigo que lo había perdido en Londres. "¿Será este", preguntó Hopkins, dándole el suyo, "con notas garabateadas en los márgenes?" Era, en efecto, el ejemplar de Feifer. La chica de Petrovka había vuelto al fin a casa.


The Sunday Times de Londres, 5 de mayo de 1974.

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